La lluvia puede tener un efecto adverso al agua provocando la proliferación de algas y alterando el cloro y el pH. Esta alteración conlleva el desarrollo de bacterias y algas.

Además, el viento puede arrastrar hojas, tierra y piedras originando que se cree una capa de suciedad y polvo tanto la superficie como el fondo.

Consecuencias de la lluvia

Cómo mantener la calidad del agua

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